jueves, 13 de noviembre de 2008

Despedida...

Cuando alguien se va de mi vida, mi mente se nubla a la vez que las lágrimas brotan atropelladamente por mis mejillas. Si bien es cierto que reprendo a mis educandos cuando lloran por los sinsabores de un dia en las aulas, les animo a llorar en voz alta, a proclamar sus llantos como si de ello pendiera la defensa del cerco numantino cuando algo les duela...
Hoy lloro en voz alta, sin importarme la corrección política, ni la crisis, ni lo que crea cada cual: lloro porque la quería, porque la quiero, porque era mia y porque me da la gana. El finde pasado la llamé, pero tenían visita y quedamos que la llamaría otro día...
Y los días han pasado, las vidas han pasado y yo sigo sin haber hablado con ella. Me quedó una llamada por hacerle, para hablar de las intrascendéncias de la vida, de lo divino y lo humano, para acabar diciéndole que la quiero, que la he querido y que no voy a dejar de quererla y honrarla, porque a pesar que sus apellidos no queden presentes en mi linaje, su huella quedó en mi persona. Si ahora la llamara, sabiendo que no voy a volver a hablar con ella le diría exactamente esto: un besote...

Por eso le dedico mi pensamiento mas puro y mas sincero.

2 comentarios:

Clares dijo...

Entiendo tus sentimientos ahora mismo, pues parece que la cosa está reciente, pero si me permites que te diga algo desde la atalaya de un montón de años más, te diré que en el mundo hay al menos trescientas personas de las que podrías decir lo mismo si tuvieras la oportunidad. Digo trescientas por poner un número, porque a lo mejor son más. Y al final los amores románticos son un aprendizaje cultural que ha hecho mucho daño a lo largo de toda su accidentada historia.
Ánimo, amigo. Todo pasa.

Oshimatoti dijo...

Gracias...