lunes, 24 de noviembre de 2008

Bienvenida...

He estado una semana perdido por las tierras peninsulares, para acabar en la gran ciudad y despedirme, junto a la gente a la que mas quiero, de mi abuela. Aún ahora se me hace difícil no llorar su pérdida (cosa bastante egoísta, lo sé) y me emociona más aún el pensar en la gente que vino para acompañarnos, aunque sólo fuera un rato...
Hoy, después de tantos dias, he llegado a clase, donde mis 26 niños y niñas me esperaban como agua de mayo...
Me esperaban mis compañeros, los que me han substituido durante toda esta semana, para decirme lo bien que se habían portado, cosa que me ha enorgullecido. Al felicitarles por su comportamiento, una voz de siete años me ha preguntado el motivo de mi auséncia...

-Me tuve que ir porque tenía un problema familiar- contesté.
-¿Y has solucionado el problema?- me pregunta preocupada.
-Sssi(cara de circunstáncias) , en cierta manera si, está solucionado- respondo.
-Ah (con cara de alivio), entonces ya me quedo más tranquila- sentencia satisfecha.

Sin duda su lógica, sencilla y contundente me ha dejado claro cuán importante soy para ellos y que una vez se ha hecho lo que se tiene que hacer para solucionar los problemas, nada queda para hacernos preocupar...

4 comentarios:

Clares dijo...

Amigo, Oshimatoti, siento mucho esta pérdida tan sensible para ti. Nadie puede sustituir a una abuela. Dice un amigo mío que gracias a las abuelas sabemos que el paraíso existe y que la felicidad es posible, aunque sea altamente improbable. Yo quiero ser también una abuela llorada y querida, que haya sembrado en mis nietecillos ese gramo de felicidad y de esperanza. Ojalá lo consiga. Y tú, ahora, haz tu duelo con los recuerdos maravillosos que debes de tener y con todo lo que hayas aprendido de ella.
No sé si tu anterior post se refería a ella. Ahora lo leo bajo otra perspectiva, pero en realidad da lo mismo, el amor nace del mismo lugar del alma tanto si es para una amiga muy querida, para una amante perdida o para una persona que ha tenido una gran incidencia en nuestra vida.
En días próximos se cumplirá el primer año de la muerte de mi padre. te comprendo perfectamente en tu duelo.
Suerte que la inocencia de la niñez y la gracia de la juventud nos consuela.
¿Por qué no le comunicaste a la pequeña tu dolor? Son de lo más empático y los aspectos humanos de sus maestros los aprecian mucho.

Oshimatoti dijo...

Gracias, querida Clares.
Sin duda ello seria asi y los alumnos son mi mejor cura para los males del mundo, por su inocencia y empatía,pero de la forma en que yo concibo mi trabajo, no puedo mezclar mi vida personal con mi vida profesional: en el trabajo tengo un papel que mantener y no mezclo un aspecto de mi vida con otro, ya que pueden dar lugar a resultados terribles.

Con mis ex-alumnos es diferente, ya que una vez me he librado de la responsabilidad inherente a mi forma de entender el papel de un maestro en el aula, mi relación con ellos es muy buena... Hoy me han hecho llegar 19 cartas de mis niños de 5º del año pasado, y tengo el correo que rebosa de fotologs de los que ahora estan en tercero de la eso...

Quicus Magnificus dijo...

Con siete años todo es solucionable...menos mal. Un abrazo David.

PD (aún sigo esperando las notas, ya te contaré)

Oshimatoti dijo...

Poniendo notas...STOP...Salud estable...STOP...Lunes acabo...STOP